Shrike


Muerte al amanecer


El pequeño equipo de novatos aterrizó en el suelo cubierto de musgo con Veran situado en la posición delantera. El Shrike era un espécimen de buen tamaño, a juzgar por las marcas de Behemoth que vio en los troncos de los árboles y las rocas que rodeaban la zona de descenso. Un chillido espantosamente claro atravesó el amanecer y silenció el canto de los pájaros, que hacía unos momentos había llenado el aire. La bestia estaba cerca.

Veran sonrió ante la idea de derribarlo sin la ayuda de la capitana, que había permanecido a bordo de la aeronave. Esta cacería era sólo para ellos. El equipo avanzó silenciosamente, con las manos en las empuñaduras de sus armas y sus sentidos alerta.


Sobre las alas del miedo


No tuvieron que esperar mucho tiempo para encontrar problemas. Cuando el Shrike salió de los árboles y llegó a la exuberante pradera, el confiado equipo de reclutas entrenados sabía exactamente qué hacer.

El Shrike se percató inmediatamente de su presencia y se elevó sobre sus poderosas alas, formando un repentino vórtice aethérico que se dirigió directamente hacia el centro del grupo. Ahí fue cuando la diversión realmente comenzó.

Tylin asestó el primer golpe, un ataque de su hacha impulsada por una carga completa de aether. La explosión del martillo de Kiva la lanzó cerca de la lucha, con una lluvia de golpes en la cabeza del Shrike mientras descendía. Veran aprovechó esa distracción para acercarse al Behemoth desde su punto ciego. Debió de haber golpeado a la criatura una docena de veces antes de que se volteara hacia él, pero fácilmente rodó fuera de la trayectoria del brutal revés del Shrike. En el momento en que Inez lo golpeó desde el otro lado con sus ardientes hojas encadenadas, ya se estaba retirando.

Veran se permitió una carcajada. Si lo perseguían ahora, el grupo tendría una buena oportunidad de establecer uno o dos récords.

Fue entonces cuando el segundo Shrike salió de las copas de los árboles y lo golpeó por detrás con una onda sónica de poder aethérico.


Pico y garra


"¡DOS SHRIKES!" gritó Inez innecesariamente, dando al nuevo contrincante una oportunidad para golpear a la novata antes de que pudiera desenvainar sus hojas encadenadas. Veran se limpió la sangre de sus ojos y se sintió aliviado al ver a Tylin y Kiva asistir a Inez cuando cayó al suelo.

Cazar dos Behemoths a la vez no era algo que un Slayer hiciera todos los días. Tenían que tomar una difícil decisión: ¿centrarse en derribar a un Shrike a la vez, con la esperanza de poder evitar al otro lo suficiente como para acabar con el primero? ¿O separarse y confiar en sus habilidades como Slayers para derribar a los Behemoths simultáneamente?

La primera opción era la segura, si algo se podría describir como seguro en esta situación. Por desgracia, dependía de ellos el poder aislar a los Shrikes, y estos Behemoths no estaban cooperando. Veran no tenía opción.

"¡Ty! ¡Kiva!" gritó el líder de caza. "Mantened a nuestro viejo amigo a un lado y tratad de retenerlo. Inez, ven conmigo."


Veran se maravilló de los movimientos tan precisamente sincronizados de Inez mientras ella elogiaba su eficiente trabajo con la espada. Y aunque sólo podía verlos por el rabillo del ojo, Veran vio a Tylin y Kiva haciendo que el primer Shrike se tambaleara con brutales golpes de martillo y hachazos cargados. Y cuando sus amigos acabaron con su presa para bien, dejó salir su alegría.


Con una confianza renovada, el grupo reunido acabó con su segunda presa del día. Este, pensó Veran, era el día en el que dejaban de ser novatos. Hoy eran Slayers.